Nuevos al teclado


Hoy abordaremos algunos errores típicos que suelen cometer los escritores que recién comienzan. Algunos, como los de ortografía, pueden solucionarse con lectura y estudio. Otros, en cambio, surgen del deseo de impresionar y demostrar habilidad cuando aún no se ha encontrado una voz propia.

La importancia de tener un estilo propio (y cómo encontrarlo)

Uno de los problemas más comunes es la falta de un estilo bien definido. Esto es comprensible, ya que en la búsqueda de una voz personal, es natural experimentar con diferentes estilos. Sin embargo, es fundamental que, aun en los primeros escritos, se intente desarrollar un estilo. Puede que no esté completamente pulido, pero debe haber una coherencia en la construcción de las frases, el vocabulario utilizado, la temática, la resolución de los conflictos, el humor o el enfoque, de manera que el lector perciba una identidad propia en el texto.

Cuidado con los excesos: adjetivos, cultismos y descripciones interminables

Uno de los errores más comunes es el abuso de adjetivos. Utilizarlos para enriquecer un sustantivo es válido, pero su uso excesivo puede resultar innecesario y recargar el texto.

En la misma línea, el uso exagerado de palabras formales y cultismos también es un problema frecuente. En ocasiones, hay una tendencia a emplear términos rebuscados para demostrar erudición, pero un uso desmedido puede generar rechazo. Los lectores podrían sentir que el autor ha seleccionado palabras al azar de un diccionario sin considerar su fluidez dentro del texto. Las palabras deben ser herramientas para contar una historia o transmitir una idea, no imposiciones arbitrarias.

También es común encontrar descripciones excesivamente detalladas. No es necesario narrar cada acción del personaje en un bar, desde que se rasca una pierna hasta cómo traga el café. Si bien es importante mostrar su personalidad y reacciones, una descripción demasiado extensa puede hacer que el lector pierda interés si no se aporta información relevante para la trama.

Otros errores a evitar: repeticiones, ortografía y diálogos

Las repeticiones constantes de palabras pueden transmitir una sensación de pobreza léxica y descuido literario. Muchas de estas repeticiones pueden reemplazarse fácilmente con sinónimos, enriqueciendo el texto y mejorando su fluidez.

Otro aspecto fundamental es el correcto uso de la ortografía y los signos de puntuación. Es crucial revisar y corregir los textos, dejando de lado el ego y permitiendo que la obra pase por una corrección ortotipográfica y de estilo. En este proceso, es frecuente encontrar un uso excesivo de gerundios y adverbios, especialmente «solamente».

En cuanto a los diálogos, uno de los errores más comunes es el uso del guion corto en lugar de la raya (—), que debe emplearse al inicio de cada parlamento y para introducir aclaraciones dentro de una oración. Además, es importante que los diálogos sean claros en cuanto a quién está hablando. Si bien en algunos casos la voz del personaje es reconocible por su jerga o por una referencia en el texto, en muchas ocasiones los diálogos pueden parecer desconectados si no se atribuyen correctamente.

Por otra parte, cuando hay varios personajes, es fundamental que sus voces sean diferenciadas y no parezcan una extensión del autor. Cada personaje debe tener un estilo propio al hablar, reflejando su personalidad y trasfondo.

Conclusión

Estos son solo algunos de los errores frecuentes en los escritores noveles. Lo importante es identificarlos, corregirlos, encontrar una voz propia y desarrollar un estilo que distinga cada obra. Con dedicación y aprendizaje, ser escritor novel es solo una etapa que se supera con el tiempo.